Actividad 1
Marca cuál de estos textos es un cuento.
La caoba es el árbol nacional
Muchas personas creían que la caoba era el árbol nacional, pero no había ninguna ley que afirmara esto. Ahora la tenemos.
La caoba es un árbol que alcanza entre 12 y 18 metros de altura. Es nativa, crece en suelo dominicano de forma natural y su madera es una de las más preciadas en el mundo.
En los tiempos de la Colonia, con la caoba de Santo Domingo se construyeron grandes palacios.
Adaptación de: López, Y. (19 de julio de 2011). La caoba es el árbol nacional. Listín Diario.

Árbol de caoba
Panadería
- Bizcocho
- Pan sobao
- Casabe
- Pan de agua
Juguetería
- Bloques
- Muñeca
- Carros
- Patineta
Ferretería
- Tornillo
- Martillo
- Pintura
- Tubo
Librería
- Cuaderno
- Borra
- Lápiz
- Sacapuntas
En los volcanes
Adaptación del libro Cuentos de la nana Lupe, de Pedro Henríquez Ureña.
Había una vez, en un pueblecito, una familia que tenía dos niños. El papá se llamaba don Nacho; la mamá doña María. El niño de nueve años se llamaba Nachito y su hermanita, de ocho años, llevaba por nombre Mariquita. A Nachito y Mariquita les gustaban los dulces más que las frutas de su huerto. También les gustaba irse a pasear lejos de la casa.
Un día fueron a tumbar mangos. Entonces, oyeron una carcajada que venía de adentro del árbol de mango, y de pronto vieron caer a su lado dos frutos bien maduros. Se pusieron a mirar bien al árbol y vieron una cosa que nunca habían visto. Y lo que vieron fue la figura pequeñita de un duende que se movía entre las ramas. Al ver a los hermanitos azorados, el duende saltó de entre el follaje, riéndose. Era un hombrecito no más alto que un gallo; con una barba blanca que le llegaba hasta la cintura, pero con la cara rosada y fresca, los ojos azules, y todo él muy rápido de movimientos. Iba vestido de blanco, con un capuchón en la cabeza.
¿Quién es usted? preguntó al fin Mariquita.
Yo soy Yo.
¿Y no tiene nombre?
¿Yo? Me llamo don Yo.
Pero yo he oído a mi papá decir que él se llama así también.
¡Cuentos! Tu papá se llama don Nacho.
¡Ay, es verdad!, así le dice la gente.
